Friki o friqui (del inglés freak, extraño, extravagante, estrafalario, fanático), es un término coloquial que se refiere a aquellas personas específicamente interesadas (en algunos casos de manera obsesiva) hacia los temas de la denominada cultura friki: la ciencia ficción, la fantasía, el manga, el anime, los videojuegos, y los cómics, entre otros.
Vía Wikipedia
En España, la palabra friki la hemos utilizado para referirnos tanto a personas fanáticas de los ordenadores, como a chicos o chicas con gafas y granos y hasta la utilizamos como sinónimo de idiota. Siempre con sentido despectivo, claro.
Esto deja en evidencia, una vez más, el buen fondo del ser humano. Llamamos a alguien raro por no ser como nosotros, o por no interesarse por las mismas cosas o, simplemente, porque viste de forma diferente. En cualquier caso, queremos dejar constancia de que hay alguien DIFERENTE a nosotros y que, por ello, debemos alertar a los demás, no vaya a ser que se contagien. No voy a negar que yo misma he utilizado esa palabra para meterme con alguien y para situarle fuera de lo que yo considero que es "lo normal". Un comportamiento simplista por mi parte. Y del que no me siento orgullosa.
Pero últimamente me preocupa que ese término lo empleemos (empleen, más bien) cuando escuchamos a alguien hablar sobre política. Me preocupa porque significa que aquellos que consideran frikis a los que se interesan por la realidad política de nuestro país (o del que sea), consideran la política como algo externo a ellos, RARO. Y, aunque razón no les falta, es una percepción muy peligrosa pero que a la vez beneficia a otros. Estas personas que alegan "no entender de política" o que la consideran "un coñazo" son víctimas de aquellos que manejan los hilos para que la gente cada vez sea menos consciente y de esta forma, conseguir fácilmente sus objetivos. Cuando escucho ese tipo de comentarios, que suelen ser bastante frecuentes (pero no exclusivos) en mi ambiente y en la gente de mi edad, me entristezco y a la vez me indigna. No soy una licenciada en Ciencias Políticas ni muchísimo menos, yo misma considero que no entiendo de política, pero que al menos me queda la tranquilidad de que utilizo todos los medios a mi alcance para saber cuáles son las decisiones que se están tomando y que de alguna forma, para bien o para mal, afectarán mi vida o la de los demás.
"A nosotros no nos interesa la política, pero a la política sí le interesamos nosotros". No recuerdo quién dijo esa frase, ni siquiera puedo asegurar que la dijese alguien, pero creo que es muy cierta y acertada. Por ello, creo que es peligroso que haya gente que no es que no pueda (por los motivos que sea), sino que NO QUIERA enterarse. No pretendo que hagamos mesas redondas todos los viernes por la noche para intentar arreglar el mundo (!!!), pero sí me gustaría que no me llamasen friki por expresar mi opinión sobre lo que considero aberrante, injusto o grave. Tampoco que me llamen "aburrida" por "hablar siempre de lo mismo". Cuando pasan cosas como estas, lo grave es no comentarlas, como mínimo y tomar conciencia de que algo va muy mal cuando existen personas que viven en esas condiciones en lo que llamamos, con gran admiración, el siglo XXI, un siglo en el que, según dice Jean Ziegler en "Los motivos del hambre en el mundo", la agricultura mundial actual es capaz de alimentar al doble de la población mundial y aún así, siguen existiendo cosas como esta:
A lo mejor los extravagantes y raros sois vosotros. ¿No?
Pues aunque ahora, esa actitud de la gente te de rabia, llegará el momento en que esa rabia se transforme en pena.
ResponderEliminarY, aunque suene mal, en una sensación de superioridad justa y acorde a la realidad.