lunes, 20 de febrero de 2012

Felicidad y tristeza a partes iguales

En un mundo en el que los telediarios están repletos de incendios, enfermedades y corrupción; en el que hay millones y millones de personas muriéndose de hambre, en el que los derechos humanos parecen ser papel mojado y en el que el dinero se ha convertido en una especie de "dios" al que hay que rendirle culto... Ver una noticia como esta es, cuando menos, alentador. Es extremadamente triste, pero a la vez me parece algo precioso. Algo que muestra las dos caras de la vida. Es una de las cosas más tiernas que he visto en mucho tiempo.

Por cosas como estas, me doy cuenta de que lo que de verdad importa es que los que nos rodean y queremos tengan salud y que nosotros podamos disfrutar con ellos, que por mucho dinero que se tenga, si uno no tiene salud o aquellos a los que aprecia, nada importa. Basta ya de Bolsas, de Bancas, de IBEX 35 y de querer ser los dueños del mundo. Todos deberíamos levantarnos todos los días y disfrutar cada segundo de vida que tenemos y estar agradecidos (a quien corresponda) de poder disfrutarla. Sonreír, ser amables con los demás, intentar ser generosos y respetuosos. Si esto ocurriese a baja escala, quizá algún día podría extenderse a las altas esferas y quién sabe si el mundo no sería un lugar mejor.

jueves, 16 de febrero de 2012

Las infantas se lucen

Entiendo que los medios de comunicación son expertos en magnificar las cosas, en bombardearnos los sentidos con todo tipo de noticias -algunas más importantes que otras- y, muchas veces, en temas de Justicia, en presentar como culpables absolutos a personas, adjudicándose el papel de jueces y olvidándose de la presunción de inocencia. Pero es que resulta que precisamente los medios de comunicación son los que nos informan sobre lo que está pasando, sobre lo que hacen nuestros dirigentes o aquellos a los que les estamos pagando la mansión en Mallorca (ejem), porque si no fuera por los medios de comunicación, estaríamos sumidos en la más absoluta ignorancia (y bueno, esto también es discutible, como todo).

Por todos es conocido el caso Palma Arena. Han salido a la luz cosas que, como mínimo, son SOSPECHOSAS. Los casos de corrupción deberían indignarnos de forma extrema porque hablamos de personas a las que se les ha dado el poder de gobernar, de dirigir el país, de administrar los impuestos que con tanto esfuerzo pagamos los trabajadores. Siempre he dicho que no es lo mismo que robe Pepito Pérez que un político o una persona con cierto poder. Evidentemente el acto es deleznable en ambos casos, pero lo considero más grave en el segundo caso.

Resulta que encima hablamos de un miembro de la monarquía, de Iñaki Urdangarin, marido de la infanta Cristina. Es decir, más grave todavía. Qué mínimo que los ciudadanos tengamos la posibilidad de quejarnos, de indignarnos, de alucinar, porque no me explico cómo alguien como Iñaki Urdangarin y la infanta (porque perdonad pero no me creo que ella no sepa nada) tienen ansia de más dinero. No lo entiendo, de verdad que no. Quizá sea verdad eso de que cuanto más se tiene, más se quiere. Pero yo misma quiero ser millonaria y no se me ocurre robar un banco ni estafar a nadie. Supongo que será cuestión de principios.


¡¿No es buenísimo?! Suscribo lo que dijo ayer Jorge Javier Vázquez: "En Mallorca sí se puede vivir, ¿no?". Es para decirle a esta señora que como NO se puede vivir es teniendo dos hijos, una hipoteca de 1200 años y estando en el paro. Así NO se puede vivir. Por no hablar de la gente que está en la calle muriéndose de hambre. Sé que es una expresión, pero cuando se está en su situación y siendo quién es, hay ciertas cosas que debe ahorrarse. Sobre todo por no tocar los cojones.

La que de verdad me hizo gracia fue la infanta Pilar, la hermanita del rey, que dice que hasta que la Justicia no hable (!), "a callar". Y se queda más ancha que larga. Pues perdone usté, maja, ya que alude a nuestra magnífica Constitución, debería saber que en ella están recogidos los derechos a la libertad de expresión y de información, CON LO CUAL, hablaremos y diremos lo que nos dé la real gana, que para eso tenemos que irnos a Chipiona, a Matalascañas y a Benidorm a encontrarnos con todos nuestros conocidos/amigos/familiares de los que queremos huir en vez de irnos a una calita perdida de las islas Baleares. Ah, y todo esto pagando gasolina y peajes, nada de yates.

Por todo ello, les dedico esta cancioncita (si no lo ha hecho el Rey ya, que debería), para que la bailen en El Bribón.


miércoles, 15 de febrero de 2012

Belleza hollywoodiense (I)

Nunca he sido muy fan de las bellezas típicas hollywoodienses, a pesar de que me embobe con cada movimiento de Jennifer Aniston:




(Aunque después de buscar la foto en la que mejor sale, he llegado a la conclusión de que gana más al natural. Bueno, en movimiento, que yo conocerla no la conozco).

Rubia, ojos azules, cualquier look capilar le queda bien....

Otra del estilo es Blake Lively:


Otro angelito divino.

Para darle una oportunidad a las morenas, hay algunas bellezas típicas hollywoodienses como Megan Fox:


O la sobrevalorada (en mi opinión, claro) Angelina Jolie:


De ninguna de estas mujeres puede decirse que sean feas (según los parámetros con los que medimos la belleza en el siglo XXI, que es otro tema), porque creo que objetivamente no lo son. A pesar de que las he escogido al azar, según se me ocurrían, da la casualidad de que todas tienen algo en común: ojos claros. Eso que tanto añoramos los latinos, vaya.

El caso es que para mí, todas estas mujeres simplemente son caras bonitas, con unos rasgos faciales armoniosos y agradables. Sin embargo...


Me encantan las facciones de Marcia Cross. Es verdad que en esta foto no parece ella, ya que todos estamos acostumbrados a verla con sus rígidos peinados en Mujeres Desesperadas, pero bueno, nunca había visto esta foto y me ha gustado. El caso es que a lo mejor influye el hecho de que me gusta bastante su personaje, y todos sabemos que cuando te gusta la forma de ser de alguien, le terminas viendo guapo por fuera. Creo que Marcia tiene algo especial, algo que transmite.

Lo mismo me pasa con (y aquí seguramente me gritéis):


Sarah Jessica Parker. Probablemente me pase lo mismo que con Marcia Cross y su papel como Bree. Nunca he visto a esta mujer tan fea como dicen, quizá no es el prototipo que hoy tomamos como referencia, pero tiene algo que me atrae y yo considero que posee algo que A MÍ me llama la atención y que al fin y al cabo, importa más que ser, simplemente, guapa. Además, de ella también me gustan todos los peinados que se hace.

Otro día les tocará a los hombres.

PD. En mi búsqueda de bellezas, he encontrado una muñeca que me ha enamorado y que se supone que es Meredith Grey:


martes, 14 de febrero de 2012

Jiji, jaja

Digamos que hoy ha entrado alguien nuevo en mi vida y en la de unos pocos más. Ha sido una persona que no ha dejado de decir verdades como puños desde el primer momento. Verdades como que la mente de un periodista debe estar formada para saber discernir lo que es apariencia de lo que subyace en un texto o para entender lo que se dice entre líneas. También nos ha dicho que aprovechemos al máximo la experiencia universitaria, que aunque algunos no puedan creerlo, no solo se basa en salir los jueves (me niego a dejar de esperar con emoción el viernes). Esto consiste en valorar el tiempo libre que tenemos, pues al fin y al cabo la época de exámenes son dos meses y va a ser el único momento de nuestra vida en el que dispongamos de tanto tiempo, ya que, después, si no encontramos trabajo, nos hundiremos y la desesperación ocupará nuestro tiempo y, si lo encontramos, ya estamos atados a un horario y unas obligaciones que tenemos que cumplir.

El caso es que nos ha dicho que ese tiempo libre lo empleemos en leer, ver películas, documentales... En fin, en culturizarnos, en aprender, en descubrir -que al fin y al cabo es lo que cuenta- y que al final de la carrera tengamos una biblioteca propia y no simples montañas de apuntes. Esta charla se ha alargado algo así como media hora durante la cual no he parado de escuchar, alucinada, resoplidos, cuchicheos y comentarios con todo tipo de críticas hacia este hombre. Han empezado haciendo referencia al claro tembleque que sufría, lo que me ha puesto enferma, porque nadie sabe qué es lo que le pasa, si tiene una enfermedad o si a pesar de sus años, sigue poniéndose nervioso ante una clase llena de jóvenes que dependen de su calidad como profesor para formarse. Luego, sin tener idea alguna sobre el contenido de la asignatura, solo un índice del temario, ya han llegado a la conclusión de que la asignatura será un coñazo, que va a ser insoportable y un largo etcétera de adjetivos despreciativos. La asignatura va a tratar de explicar los diferentes -ismos, es decir, desde las corrientes que imperaban en la Ilustración hasta las ideas políticas del siglo XXI, pasando por el socialismo, el anarquismo y el fascismo.

Entiendo que cada uno tiene sus gustos y sus preferencias y que todos son respetables (hasta cierto punto, en mi opinión), pero ¿cómo alguien puede decir con tanta seguridad que algo no le gusta si aún no lo ha probado? Lo que más me ha molestado de todo esto es que parece que nadie ha sabido apreciar el valioso consejo que nos ha dado este hombre y que solo se han centrado en sus temblores y en su forma atropellada de hablar. La gente que se ríe de este tipo de cosas debe estar muy segura de que nunca cometen fallos o en el caso de cometerlos, deben aceptar con una sonrisa que los demás se rían de ellos.

Después de tantas risitas y comentarios dañinos, todos hemos puesto nuestra atención en el modo de evaluar. Que sí, que es comprensible que para los estudiantes esto sea lo más importante, nadie lo niega. Pero me hace pensar que solo nos preocupa avanzar y llegar a la meta a pesar de que el camino recorrido, que suele ser lo más valioso al final, se encuentre vacío y que las personas que tanto han corrido luego no sepan quién es Hitler y qué fue eso tan malo que hizo.

Esta falta de conocimientos siempre suele ser mala, pero en una profesión como el Periodismo, se agrava incluso más, ya que de los periodistas depende buena parte de la información que recibe la sociedad. Aún no entiendo si el pasotismo que caracteriza a algunas personas (no solo jóvenes) es culpa del Estado, que no ha sabido darnos los alicientes adecuados (o no les conviene); de la sociedad, que nos llena la cabeza de pajas mentales o de cada uno y sus inquietudes.

No lo sé. Pero es algo que me preocupa, sobre todo cuando se toma como objeto de risa a una persona que nos da buenos consejos y no le dedicamos ni un minuto de atención en preocuparnos por aquellos que se embolsan cantidades insultantes de dinero con negocios y actividades de dudosa ética.

domingo, 12 de febrero de 2012

Técnicas de manipulación


Noam Chomsky y las 10 Estrategias de Manipulación Mediática 


El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios.

1. La estrategia de la distracción. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.  

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado 
“problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.  

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, 
basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.  

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.  

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas 
para guerras tranquilas”)”.  

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto 
emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y 
finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro 
emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…  

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea 
incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su 
esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.  

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a 
creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…  

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!  

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos. 


 “Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta 
información”.
  
Rodolfo Wals

Algo falla

Friki o friqui (del inglés freak, extraño, extravagante, estrafalario, fanático), es un término coloquial que se refiere a aquellas personas específicamente interesadas (en algunos casos de manera obsesiva) hacia los temas de la denominada cultura friki: la ciencia ficción, la fantasía, el manga, el anime, los videojuegos, y los cómics, entre otros.
Vía Wikipedia

En España, la palabra friki la hemos utilizado para referirnos tanto a personas fanáticas de los ordenadores, como a chicos o chicas con gafas y granos y hasta la utilizamos como sinónimo de idiota. Siempre con sentido despectivo, claro.

Esto deja en evidencia, una vez más, el buen fondo del ser humano. Llamamos a alguien raro por no ser como nosotros, o por no interesarse por las mismas cosas o, simplemente, porque viste de forma diferente. En cualquier caso, queremos dejar constancia de que hay alguien DIFERENTE a nosotros y que, por ello, debemos alertar a los demás, no vaya a ser que se contagien. No voy a negar que yo misma he utilizado esa palabra para meterme con alguien y para situarle fuera de lo que yo considero que es "lo normal". Un comportamiento simplista por mi parte. Y del que no me siento orgullosa.

Pero últimamente me preocupa que ese término lo empleemos (empleen, más bien) cuando escuchamos a alguien hablar sobre política. Me preocupa porque significa que aquellos que consideran frikis a los que se interesan por la realidad política de nuestro país (o del que sea), consideran la política como algo externo a ellos, RARO. Y, aunque razón no les falta, es una percepción muy peligrosa pero que a la vez beneficia a otros. Estas personas que alegan "no entender de política" o que la consideran "un coñazo" son víctimas de aquellos que manejan los hilos para que la gente cada vez sea menos consciente y de esta forma, conseguir fácilmente sus objetivos. Cuando escucho ese tipo de comentarios, que suelen ser bastante frecuentes (pero no exclusivos) en mi ambiente y en la gente de mi edad, me entristezco y a la vez me indigna. No soy una licenciada en Ciencias Políticas ni muchísimo menos, yo misma considero que no entiendo de política, pero que al menos me queda la tranquilidad de que utilizo todos los medios a mi alcance para saber cuáles son las decisiones que se están tomando y que de alguna forma, para bien o para mal, afectarán mi vida o la de los demás.

"A nosotros no nos interesa la política, pero a la política sí le interesamos nosotros". No recuerdo quién dijo esa frase, ni siquiera puedo asegurar que la dijese alguien, pero creo que es muy cierta y acertada. Por ello, creo que es peligroso que haya gente que no es que no pueda (por los motivos que sea), sino que NO QUIERA enterarse. No pretendo que hagamos mesas redondas todos los viernes por la noche para intentar arreglar el mundo (!!!), pero sí me gustaría que no me llamasen friki por expresar mi opinión sobre lo que considero aberrante, injusto o grave. Tampoco que me llamen "aburrida" por "hablar siempre de lo mismo". Cuando pasan cosas como estas, lo grave es no comentarlas, como mínimo y tomar conciencia de que algo va muy mal cuando existen personas que viven en esas condiciones en lo que llamamos, con gran admiración, el siglo XXI, un siglo en el que, según dice Jean Ziegler en "Los motivos del hambre en el mundo", la agricultura mundial actual es capaz de alimentar al doble de la población mundial y aún así, siguen existiendo cosas como esta:



A lo mejor los extravagantes y raros sois vosotros. ¿No?