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sábado, 24 de agosto de 2013
Rajoy sale a pasear y otras crisis del Periodismo
La palabra "patético" no consigue describir con exactitud lo que me parece esta """noticia""". La caída de la profesión sigue en picado, y que no me digan que es una crisis económica porque, aunque haya algo de eso, la principal crisis es la falta de dignidad que tienen los periodistas y que la gente que se interesa un mínimo por lo que pasa en este país nota.
Sé que los periodistas de vocación, los de verdad, los que estudiaron y se prepararon para intentar hacer del mundo un lugar un poco mejor contando sus miserias para intentar solucionarlas, se avergüenzan de que un periódico supuestamente serio como es El País publique cosas de este estilo. Una noticia (digo noticia por no decir MIERDA, y tal) así estaría bien en el ¡Hola! o en el Pronto pero NO en un periódico de tirada nacional y del prestigio -cada vez más erosionado, lo cual es lógico- del diario El País.
Me parece vergonzoso que se convoque a los periodistas para que den cuenta al resto de los españoles del paseíto de esta gentuza. De verdad, no sé cómo explicar la repulsión que siento. Si hubiesen podido hacer preguntas, PUES MIRA -aunque todos sabemos que no dirían nada nuevo más allá de que la herencia socialista es Satanás-, pero es que ni siquiera eso. Sin embargo, no nos debe extrañar que pasen estas cosas teniendo en cuenta que los dirigentes de estos medios son empresarios y gente que sólo mira la pasta y le da igual que la verdadera función del Periodismo sea la de ser "el perro guardián" de los poderes. Ellos quieren ganar más y más, y les da igual el cómo.
Luego los directores de los periódicos y los mismos periodistas se llevarán las manos a la cabeza porque la gente no compra su producto y prefiere meterse en Internet para enterarse de las cosas. Obviamente. ¿Quién va a pagar para leer noticias de esta clase?
Y todo esto me lleva a lo de siempre. Habrá periodistas dignos que no quieran formar parte de esto, pero claro, ¿quién es el guay que le para los pies a su jefe sabiendo que luego va a ser el rarito de la oficina o, peor, que lo van a mandar a tomar por culo? Nos tienen bien cogidos por todos lados dada nuestra malísima costumbre de tener que comer.
Ojalá todos hiciéramos una revisión de nuestra escala de valores. Pero no. La realidad es que Ben Affleck será el nuevo Batman y Casillas no juega en el Madrid y miles de personas se vuelven locas.
jueves, 2 de agosto de 2012
Así (no) son las cosas
Estamos acostumbrados a escuchar muchos lamentos y
quejas que muestran el hartazgo de la sociedad española en particular, y
mundial en general. La gente está cansada de ver lo que está ocurriendo en el
mundo, de observar con impotencia la serie de atrocidades que se están
cometiendo sin que nadie haga nada de forma contundente. No sólo son
atrocidades relativas a violaciones de derechos humanos, que de forma
automática damos por hecho en países con sistemas políticos dictatoriales, sino
acciones realmente deplorables y que tienen lugar dentro de las fronteras de
países que se suponen democráticos.
En estos países la gente no tiene miedo de hablar,
de expresar su disconformidad con el Gobierno, pero sin embargo tiene que
soportar, atónita, cómo sus políticos, aquellos en los que han depositado su
confianza e incluso una parte importante de su vida, se ríen de ellos. Como en
todos los casos, las generalizaciones no están bien, pero desgraciadamente la
mayor parte de los dirigentes políticos dejan mucho que desear.
Estamos completamente indefensos ante una democracia
que cumple con sus objetivos de forma superficial. La importancia del Estado de
derecho es evidente, a los políticos se les llena la boca cuando hablan de él y
no es para menos. En teoría, el Estado de derecho es un Estado en el que sus
autoridades se rigen y están sometidas a un derecho vigente, algo lógico por
otra parte ya que se supone que nuestras autoridades, los políticos, aquellos a
los que elegimos libremente, están al servicio de los ciudadanos. Es decir, de
alguna forma, los ciudadanos somos los jefes de los políticos. Nada más lejos
de la realidad.
Nos encontramos con casos de corrupción en la mayor
parte de los partidos políticos, pero lo grave no es esto, ya que al fin y al
cabo somos humanos y estamos muy lejos de la perfección. Lo realmente grave,
alarmante y descorazonador es que no se haga nada con esa gente que engaña y
que roba a aquellos que les han puesto al frente del barco. No puedo evitar
sacar a colación el caso de Grecia. Se descubre que los dirigentes han estado
falsificando informes durante años, lo que ha provocado que el país se
encuentre en una situación bastante precaria. La pregunta es obligada: ¿no se
busca a los culpables? ¿No va a investigarse y a juzgar a aquellos que jugaron
con las cuentas del país? Parece que no, aunque esto no pasa sólo en Grecia.
Se acabaron las ideologías, ya no podemos sentirnos
identificados con ninguna persona que represente la ideología de determinado
partido. La desconfianza es demasiado fuerte y la desafección política por
parte de la ciudadanía es una consecuencia lógica de todo esto. Se necesita que
los jóvenes sean conscientes de todo lo que tiene que ver con la política, ya
que es esta la que determina en mayor o menor medida muchos aspectos de su
vida, pero a la misma política no le conviene esto, sino crear ciudadanos cada
vez más apáticos para poder actuar de forma dudosa sin que nadie le exija
explicaciones.
Es una pena,
ya que esto representa las antípodas del objetivo primero de la política, pero
sólo queda que el pueblo, el que realmente tiene fuerza e importancia, se
levante y decida acabar con aquellos que pretendan menospreciarlos y jugar con
su confianza, su dinero y, sobre todo, con su ilusión.
lunes, 30 de abril de 2012
Perfecto sevillano
Después de haber leído este y este artículo del, tomando las palabras de Chicho Earthquake, "a veces (las menos) genial y a veces (las más) ejecutable", Arturo Pérez Reverte, no he podido evitar esbozar una amplia sonrisa maléfica.
Soy sevillana. Es decir, he nacido en Sevilla. No voy a entrar a discutir si es más importante el haber nacido en o el sentirse de, porque cada uno siente lo que le viene en gana y todos sabemos que intentar desgranar los sentimientos es una ardua tarea. Aclaro esto porque, desde que tengo memoria, no han parado de repetirme cosas como: "¿Tú no será de Madrí, no? Porque vamoh, que no te guhte la Feria...". No sé qué tiene que ver ser de Madrid o de Austria para que no me tenga que gustar una cosa u otra, pero bueno, obviando esta simpleza, lo que vengo a decir es que no puedo soportar el "ejemplo de sevillanía".
Un sevillano que se precie tiene que ser, como poco, der Beti o der Sevilla, tiene que ir con sus mejores galas -y si no las tiene, se las compra- el Domingo de Ramos y, por supuesto, siendo chica, tiene que tener, como mínimo, un traje de flamenca y una flor más grande que la cabeza para lucirse por El Real, dando vueltas por "calles" con nombres de torero. Muy sevillano todo. Y muy tópico.
Además, ser sevillano es lo mejón der mundo. ¿Qué hay más bonito que la Catedral y la Giralda? ¿Y que la Torre del Oro, a orillas del Guadalquivir? Por no hablar de la calle Betis... Paro que me emociono. Todas estas cosas son hermosas de forma única, inimitables e inigualables. Pero como puede serlo cualquier pequeño pueblo de las montañas, o el barrio más transitado de una gran ciudad. El sevillano del que os hablo me daría la razón, pero añadiría que "Sevilla es especial". Nadie lo duda. Pero como es especial Andorra, Montparnasse o Reus.
Una de las cosas que más miedo me da es el fanatismo, en todas sus vertientes. Me parece genial que los perfectos sevillanos se emocionen paseando por la calle Sierpes una mañana de domingo o que vean en una mujer vestida de flamenca la reencarnación de la belleza. En serio, me parece bien. Pero no me gusta que su visión se quede en eso y que pierdan la capacidad de asombrarse ante otras calles Sierpes, ante otras costumbres y estilos de vida porque "como su Sevilla, ná".
"¿Tú no será de Madrí, no? Porque vamoh, que no te guhte la Feria...". Como digo, no hay año que pase sin que me digan esto, con sus variantes de Cataluña, Asturias o País Vasco. Pues no, no me gusta la Feria y el miércoles pasado me reafirmé en mi opinión. No me gusta un lugar en el que, siempre según mi persona, abundan las apariencias, el querer ser algo que no se es, el ver quién tiene más "arte". Por supuesto, no me gusta un lugar en el que gente como yo, de clase media tirando a muy baja, no somos bienvenidos. No tengo caseta ni dinero, lo que significa que sólo puedo dar vueltas sin rumbo y tener diez ojos para evitar pisar lo más feo de un caballo o para que un cochero no azote a uno de esos preciosos animales para que corra más mientras yo paso por delante.
Algunos dirán que no sé pasármelo bien, que soy una aburrida. Sonará a topicazo, pero sinceramente, prefiero estar en mi casa viendo una buena película, leyendo un excitante libro o escuchando una emocionante canción. Lo que no significa que también me guste pasármelo bien en la calle. Pero siempre y cuando no sea en un lugar con un olor tan rancio -en todos los sentidos- como la Feria de Sevilla.
Por cierto, hay que ver cómo soy. Yo que venía a criticar al perfecto sevillano y he acabado hablando de mierdas de caballo. En fin. A buen entendedor...
PD. Hablo del "perfecto sevillano" porque es lo que conozco, pero no me queda la menor duda de que hay "perfectos madrileños", "perfectos neoyorquinos" y "perfectos chinos".
martes, 27 de marzo de 2012
Me siento seguuura
Vuelvo para seguir quejándome. Y es que no es para menos.
Cuando ayer me enteré de esta noticia, no puedo explicar lo que sentí. Nada diferente a lo que siento cada fin de semana que escucho unos hechos parecidos: conductores ebrios causan la muerte de X personas. Pero sí sentí algo más... ¿No se supone que son ellos los que te multan si das positivo en el test de alcoholemia? ¿No se supone que son ellos los que te buscan si no te paras a socorrer a la víctima? Me parece indignante, horrible, increíble.
¿En qué piensan aquellos que van como una cuba y tienen la poca vergüenza de ponerse al volante? ¿Y en qué piensan aquellos que lo permiten? Supongo que en nada. Mi particular visión de este tipo de conductas es que, sencillamente, los conductores ebrios son asesinos en potencia. Saben perfectamente lo que puede ocurrir y aún así, lo hacen, poniendo en peligro la vida de padres, madres, hijos, hermanos, abuelos. Me causan una total repulsión ese tipo de personas. No puedo creer que haya gente que se crea con la licencia para arrebatar vidas y destrozar familias. Creo que todos sabemos que la carretera es un lugar peligroso, en el que hay normas que muchos se pasan por el forro, entonces, ¿la gente no aprecia la vida? ¿Ni siquiera respeta la de los demás? No se le debe perder el respeto a la carretera nunca, por muchos años de experiencia que se tenga. Y yo considero que aquellos que al peligro de la carretera en sí le suman alcohol, no merecen ningún tipo de respeto ni de consideración alguna.
A los dos polis estos tan simpáticos los han apartado del servicio de forma cautelar, en vez de mandarlos a la puta calle sin ningún tipo de indemnización. Y hablando de resarcir daños, ¿cuánto le van a dar al viudo de la mujer? A mí lo único que me consolaría sería saber que esos dos asesinos van a pasar el resto de su vida entre rejas, sin ningún tipo de concesiones.
Y para colmo, precisamente ayer, alguien me comentó que una conocida suya había sido multada por sobrepasar con creces la tasa de alcoholemia, llegando incluso a alcanzar el delito. Lo mejor de todo es que esto no constó en ningún lado, porque er poli era to wena ente y anotó una cantidad inferior. Así vamos.
Como curiosidad, después de informarme un poco sobre el tema, he encontrado esto:
"En Paraguay hay "tolerancia cero" con respecto a controles de "alcotest". Para poder pasar sin ningún problema, el control de alcoholemia (o de alcotest), debe marcar 0,00 mg. Hasta 0,89mg en el alcotest, solamente es una "falta administrativa", donde el conductor alcoholizado debe pagar una multa, para luego llamar a un familiar a que lleve el vehículo. Pasando los 0,90mg en el alcotest, el problema ya queda con la fiscalía, donde además el auto queda secuestrado, hasta que se cumpla la pena establecida por el juzgado." (vía Wikipedia)
¿Por qué aquí no?
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