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lunes, 30 de abril de 2012

Perfecto sevillano

Después de haber leído este y este artículo del, tomando las palabras de Chicho Earthquake, "a veces (las menos) genial y a veces (las más) ejecutable", Arturo Pérez Reverte, no he podido evitar esbozar una amplia sonrisa maléfica.

Soy sevillana. Es decir, he nacido en Sevilla. No voy a entrar a discutir si es más importante el haber nacido en o el sentirse de, porque cada uno siente lo que le viene en gana y todos sabemos que intentar desgranar los sentimientos es una ardua tarea. Aclaro esto porque, desde que tengo memoria, no han parado de repetirme cosas como: "¿Tú no será de Madrí, no? Porque vamoh, que no te guhte la Feria...". No sé qué tiene que ver ser de Madrid o de Austria para que no me tenga que gustar una cosa u otra, pero bueno, obviando esta simpleza, lo que vengo a decir es que no puedo soportar el "ejemplo de sevillanía".

Un sevillano que se precie tiene que ser, como poco, der Beti o der Sevilla, tiene que ir con sus mejores galas -y si no las tiene, se las compra- el Domingo de Ramos y, por supuesto, siendo chica, tiene que tener, como mínimo, un traje de flamenca y una flor más grande que la cabeza para lucirse por El Real, dando vueltas por "calles" con nombres de torero. Muy sevillano todo. Y muy tópico.

Además, ser sevillano es lo mejón der mundo. ¿Qué hay más bonito que la Catedral y la Giralda? ¿Y que la Torre del Oro, a orillas del Guadalquivir? Por no hablar de la calle Betis... Paro que me emociono. Todas estas cosas son hermosas de forma única, inimitables e inigualables. Pero como puede serlo cualquier pequeño pueblo de las montañas, o el barrio más transitado de una gran ciudad. El sevillano del que os hablo me daría la razón, pero añadiría que "Sevilla es especial". Nadie lo duda. Pero como es especial Andorra, Montparnasse o Reus. 

Una de las cosas que más miedo me da es el fanatismo, en todas sus vertientes. Me parece genial que los perfectos sevillanos se emocionen paseando por la calle Sierpes una mañana de domingo o que vean en una mujer vestida de flamenca la reencarnación de la belleza. En serio, me parece bien. Pero no me gusta que su visión se quede en eso y que pierdan la capacidad de asombrarse ante otras calles Sierpes, ante otras costumbres y estilos de vida porque "como su Sevilla, ná".

"¿Tú no será de Madrí, no? Porque vamoh, que no te guhte la Feria...". Como digo, no hay año que pase sin que me digan esto, con sus variantes de Cataluña, Asturias o País Vasco. Pues no, no me gusta la Feria y el miércoles pasado me reafirmé en mi opinión. No me gusta un lugar en el que, siempre según mi persona, abundan las apariencias, el querer ser algo que no se es, el ver quién tiene más "arte". Por supuesto, no me gusta un lugar en el que gente como yo, de clase media tirando a muy baja, no somos bienvenidos. No tengo caseta ni dinero, lo que significa que sólo puedo dar vueltas sin rumbo y tener diez ojos para evitar pisar lo más feo de un caballo o para que un cochero no azote a uno de esos preciosos animales para que corra más mientras yo paso por delante.

Algunos dirán que no sé pasármelo bien, que soy una aburrida. Sonará a topicazo, pero sinceramente, prefiero estar en mi casa viendo una buena película, leyendo un excitante libro o escuchando una emocionante canción. Lo que no significa que también me guste pasármelo bien en la calle. Pero siempre y cuando no sea en un lugar con un olor tan rancio -en todos los sentidos- como la Feria de Sevilla.

Por cierto, hay que ver cómo soy. Yo que venía a criticar al perfecto sevillano y he acabado hablando de mierdas de caballo. En fin. A buen entendedor...

PD. Hablo del "perfecto sevillano" porque es lo que conozco, pero no me queda la menor duda de que hay "perfectos madrileños", "perfectos neoyorquinos" y "perfectos chinos".

miércoles, 15 de febrero de 2012

Belleza hollywoodiense (I)

Nunca he sido muy fan de las bellezas típicas hollywoodienses, a pesar de que me embobe con cada movimiento de Jennifer Aniston:




(Aunque después de buscar la foto en la que mejor sale, he llegado a la conclusión de que gana más al natural. Bueno, en movimiento, que yo conocerla no la conozco).

Rubia, ojos azules, cualquier look capilar le queda bien....

Otra del estilo es Blake Lively:


Otro angelito divino.

Para darle una oportunidad a las morenas, hay algunas bellezas típicas hollywoodienses como Megan Fox:


O la sobrevalorada (en mi opinión, claro) Angelina Jolie:


De ninguna de estas mujeres puede decirse que sean feas (según los parámetros con los que medimos la belleza en el siglo XXI, que es otro tema), porque creo que objetivamente no lo son. A pesar de que las he escogido al azar, según se me ocurrían, da la casualidad de que todas tienen algo en común: ojos claros. Eso que tanto añoramos los latinos, vaya.

El caso es que para mí, todas estas mujeres simplemente son caras bonitas, con unos rasgos faciales armoniosos y agradables. Sin embargo...


Me encantan las facciones de Marcia Cross. Es verdad que en esta foto no parece ella, ya que todos estamos acostumbrados a verla con sus rígidos peinados en Mujeres Desesperadas, pero bueno, nunca había visto esta foto y me ha gustado. El caso es que a lo mejor influye el hecho de que me gusta bastante su personaje, y todos sabemos que cuando te gusta la forma de ser de alguien, le terminas viendo guapo por fuera. Creo que Marcia tiene algo especial, algo que transmite.

Lo mismo me pasa con (y aquí seguramente me gritéis):


Sarah Jessica Parker. Probablemente me pase lo mismo que con Marcia Cross y su papel como Bree. Nunca he visto a esta mujer tan fea como dicen, quizá no es el prototipo que hoy tomamos como referencia, pero tiene algo que me atrae y yo considero que posee algo que A MÍ me llama la atención y que al fin y al cabo, importa más que ser, simplemente, guapa. Además, de ella también me gustan todos los peinados que se hace.

Otro día les tocará a los hombres.

PD. En mi búsqueda de bellezas, he encontrado una muñeca que me ha enamorado y que se supone que es Meredith Grey: