Digamos que hoy ha entrado alguien nuevo en mi vida y en la de unos pocos más. Ha sido una persona que no ha dejado de decir verdades como puños desde el primer momento. Verdades como que la mente de un periodista debe estar formada para saber discernir lo que es apariencia de lo que subyace en un texto o para entender lo que se dice entre líneas. También nos ha dicho que aprovechemos al máximo la experiencia universitaria, que aunque algunos no puedan creerlo, no solo se basa en salir los jueves (me niego a dejar de esperar con emoción el viernes). Esto consiste en valorar el tiempo libre que tenemos, pues al fin y al cabo la época de exámenes son dos meses y va a ser el único momento de nuestra vida en el que dispongamos de tanto tiempo, ya que, después, si no encontramos trabajo, nos hundiremos y la desesperación ocupará nuestro tiempo y, si lo encontramos, ya estamos atados a un horario y unas obligaciones que tenemos que cumplir.
El caso es que nos ha dicho que ese tiempo libre lo empleemos en leer, ver películas, documentales... En fin, en culturizarnos, en aprender, en descubrir -que al fin y al cabo es lo que cuenta- y que al final de la carrera tengamos una biblioteca propia y no simples montañas de apuntes. Esta charla se ha alargado algo así como media hora durante la cual no he parado de escuchar, alucinada, resoplidos, cuchicheos y comentarios con todo tipo de críticas hacia este hombre. Han empezado haciendo referencia al claro tembleque que sufría, lo que me ha puesto enferma, porque nadie sabe qué es lo que le pasa, si tiene una enfermedad o si a pesar de sus años, sigue poniéndose nervioso ante una clase llena de jóvenes que dependen de su calidad como profesor para formarse. Luego, sin tener idea alguna sobre el contenido de la asignatura, solo un índice del temario, ya han llegado a la conclusión de que la asignatura será un coñazo, que va a ser insoportable y un largo etcétera de adjetivos despreciativos. La asignatura va a tratar de explicar los diferentes -ismos, es decir, desde las corrientes que imperaban en la Ilustración hasta las ideas políticas del siglo XXI, pasando por el socialismo, el anarquismo y el fascismo.
Entiendo que cada uno tiene sus gustos y sus preferencias y que todos son respetables (hasta cierto punto, en mi opinión), pero ¿cómo alguien puede decir con tanta seguridad que algo no le gusta si aún no lo ha probado? Lo que más me ha molestado de todo esto es que parece que nadie ha sabido apreciar el valioso consejo que nos ha dado este hombre y que solo se han centrado en sus temblores y en su forma atropellada de hablar. La gente que se ríe de este tipo de cosas debe estar muy segura de que nunca cometen fallos o en el caso de cometerlos, deben aceptar con una sonrisa que los demás se rían de ellos.
Después de tantas risitas y comentarios dañinos, todos hemos puesto nuestra atención en el modo de evaluar. Que sí, que es comprensible que para los estudiantes esto sea lo más importante, nadie lo niega. Pero me hace pensar que solo nos preocupa avanzar y llegar a la meta a pesar de que el camino recorrido, que suele ser lo más valioso al final, se encuentre vacío y que las personas que tanto han corrido luego no sepan quién es Hitler y qué fue eso tan malo que hizo.
Esta falta de conocimientos siempre suele ser mala, pero en una profesión como el Periodismo, se agrava incluso más, ya que de los periodistas depende buena parte de la información que recibe la sociedad. Aún no entiendo si el pasotismo que caracteriza a algunas personas (no solo jóvenes) es culpa del Estado, que no ha sabido darnos los alicientes adecuados (o no les conviene); de la sociedad, que nos llena la cabeza de pajas mentales o de cada uno y sus inquietudes.
No lo sé. Pero es algo que me preocupa, sobre todo cuando se toma como objeto de risa a una persona que nos da buenos consejos y no le dedicamos ni un minuto de atención en preocuparnos por aquellos que se embolsan cantidades insultantes de dinero con negocios y actividades de dudosa ética.
Quiero que sepas que ciertas partes del texto me han emocionado.
ResponderEliminarNo es broma, ni exagero.
No te preocupes por los demas, y empapate al maximo.
Estos dias pienso mucho en el futuro, lo sabes.
Y tal como pintan las cosas, pronto quiza tengamos que privarnos de muchas cosas que hoy ni valoramos.
Pero lo que aprendamos, todo aquello de lo que nos empapemos, no nos lo podran robar nunca.
Aprende todo lo que puedas y disfruta de sus clases.
Y luego, cuéntamelo todo.